martes, julio 9

Solo se vive una vez 12.

Solo se vive una vez

Capitulo 12.

Me he estado comiendo la cabeza sobre como seguir la novela. He estado preguntando por ahí si querían que Alex muriese o no. ¿Mi decisión?  Leed y el capitulo y lo averiguaréis.

Mierda, mierda, mierda. Un montón de gente se agolpa formando un corro. Le doy golpes desesperados para que despierte.

- ¡Llamad a una ambulancia joder! - grito con lagrimas en los ojos.

Adriana coge el móvil y habla nerviosa. Unos cuantos se van corriendo, no quieren saber nada. Cobardes es lo que son.

- Por favor, respira - susurro mientras presiono su pecho - Alex por favor, no me hagas llorar.

Intento hacerle el boca a boca, pero no se mucho sobre ese tipo de cosas. Alguien me pega un empujón separándome de el. La ambulancia había llegado y no me había dado cuenta.

Solo quedábamos en el jardín Adriana, su hermano, Mike, Victoria y yo. Los demás se habían marchado. ¿Por que? ¿Por que dejarnos solos con el marrón?

- Disculpe señorita - dice alguien apoyando su mano en mi hombro. - ¿Conocía usted al fallecido?
- ¿Fallecido? - pregunto parpadeando intentando no llorar - ¿Ha muerto?
- Muerto - susurra a mi lado Adriana.

No se que hacer. No siento nada. No siento dolor, ni pena. No siento nada. Solo impotencia. Caigo al suelo de rodillas. Sabía que todo esto era una terrible idea. Lo dije, lo dije y no me escucharon. Me gusta tener la razón, pero esta vez no.

Adriana cae al suelo conmigo y me abraza Ella llora en mi hombro. Murmura palabras entre ellas. Culpa. Cree que ha sido su culpa, no se lo perdonará.

- No es tu culpa - le susurro al oído mientras le acaricio la cabeza, cosa que la hace llorar más.
- Soy - hipa - Soy una mierda.

Le agarro la cara con mis dos manos, aún tiradas en el frío y húmedo suelo de cemento, busco sus azules ojos llorosos.

- No eres una mierda. ¿Entendido?
- Entendido - me abraza.
- Chicos - digo bien alto para que me oigan y me levanto del suelo. - Quedaros a dormir en mi casa, estoy sola.
- Será lo mejor,  nadie esta en condiciones para hacer ningún viaje. - comenta Mike.

Todos asienten, coinciden con Mike.

- Sofía ¿Conoces al fallecido? - pregunta una inconfundible voz grave y serena.
- No, agente Ruiz. - dice firmemente Mike sin levantar la cabeza.
- Llevas viviendo en mi casa seis meses y sigues llamándome por el apellido. - dice con una triste sonrisa en los labios.

Me abrazo a el. Por eso se fueron todos, porque llegó la maldita policía. Le cuento todo, siempre he tenido una gran confianza en el. Le cuento desde cómo lo conocí, hasta como murió. Cuando termino me abraza fuerte y me suelta.

- Hoy se quedarán todos a dormir en mi casa - digo y el asiente dando permiso a Mike.

Nadie tiene ganas de hablar. Seguro que hoy llamarán a sus padres. Solo de imaginarlo se me rompe el corazón.  Lloros, gritos y cómo yo, impotencia. Ellos no pueden hacer nada para salvar a su hijo. No pudieron decirle adiós, eso es lo que más duele. No haber tenido unas últimas palabras con el.

Levanto a Adriana del suelo y cogida de su mano marcho hacia mi casa y detrás mío como si se tratase de una procesión todos me siguen, en silencio. No un silencio incómodo,  sino el silencio que más me gusta, un silencio que sirve para pensar.